lunes , mayo 21 2018

Colocó el brazo encima de su débil hermanita: lo que pasó después asombró al mundo entero.

La aparición de un niño en una familia siempre debe suponer una fuente incesante de alegrías y esperanzas. Crear una nueva vida y traerla al mundo es una buena razón de orgullo, y en general conlleva un sinfín de cosas positivas, reacciones agradables y sentimientos cariñosos. Está bien, criar a un niño -y hacerlo bien- es toda una tarea, aunque el esfuerzo puesto en ello definitivamente vale la pena.

Si bien tener un hijo es una verdadera bendición, tener dos o más de ellos a la vez, además de una doble felicidad, puede convertirse en un pesar. Desde luego, no porque los embarazos múltiples sean un estorbo, sino porque, en muchos casos, los niños nacidos de ellos tienen algunos problemas de salud, y recomponerse les cuesta más que a los niños nacidos “sin compañía”.

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La historia que estás a punto de conocer, de hecho, tiene que ver con dos personitas nacidas una tras otra. Eso sí: tienes que saber que al principio sus vidas estaban llenas de incertidumbre y se encontraban en peligro… Aunque las hermanas gemelas le han tenido intrigado a todo el mundo durante un par de semanas, lo que pasó con ellas más tarde, por muchos es considerado un milagro. ¿Por qué estas niñas son tan especiales? ¡Deja que te lo expliquemos!

Brielle y Kyrie Jackson -ya que así es como se llaman estas pequeñas princesas- nacieron 12 semanas antes de la prevista fecha del parto. Puesto que se trataba de más de dos meses, no era de extrañar que cada una de ellas pesara menos de un kilo, y sus órganos no fueran del todo desarrollados. La triste verdad es que sus chances de sobrevivir y llegar a crecer casi no existían.

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Poco después de nacer, las hermanitas fueron puestas en incubadoras separadas, donde su estado empezó a cambiar. Mientras la salud de Brielle iba mejorando (la bebé cobraba más peso y sus funciones vitales se iban estabilizando), la condición de Kyrie era completamente distinta. La nena estaba cada vez peor y los médicos suponían que la nena no iba a poder vivir mucho tiempo… Pero al cabo de unas semanas, la situación dio una vuelta dramática.

Brielle, hasta aquel momento la más fuerte de las niñas, empezó a llorar desconsoladamente, comenzó a tener problemas con la respiración y su cuerpo cambió de color, poniéndose blanco. Aunque las enfermeras hacían lo que podían para ayudarle, no tenían ni idea de por qué la pequeña sufría tanto y no paraba de gritar. En un último acto de la desesperación, la enfermera llamada Gayle Kasparian situó a la desconsolada Brielle justo al lado de su hermana gemela, dejando que las dos compartan la incubadora.

Si bien las acciones de este tipo están en contra de la ley, la mujer esperaba que la bebé en algún momento iba a poder calmarse. De repente, ocurrió algo de no creer. La más fuerte de las pequeñas, sin dejar de llorar, extendió el brazo sobre su hermana enfermita y la abrazó. Cabe destacar que, en aquel entonces, Kyrie seguía luchando por su vida… Fue entonces, cuando tuvo lugar un milagro. Su estado por fin empezó a mejorar y, poco a poco, la niña empezó a cobrar algo de peso.

Hoy en día, las hermanas Jackson son mujeres adultas de más de 20 años, y viven unas vidas felices, empiezan la universidad, se enamoran… Siempre, sin embargo, siguen pasando mucho tiempo juntas (y, teniendo en cuenta que son gemelas, esto no puede extrañarnos). Su historia demuestra que a veces no hace falta invertir dinero en terapias y cuidados especiales: la empatía y la calidez de otra persona con frecuencia resultan ser el mejor remedio para todas las dolencias…

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