jueves , enero 18 2018

Durante 3 años oían ruidos extraños en casa de su abuela. Entonces decidió colocar una cámara oculta…

Miriam Marino es la nieta de una abuela de 94 años de edad que sufre de la enfermedad de Alzheimer, un trastorno degenerativo cerebral que hace a las personas perder la memoria reciente y solo recordar eventos del pasado. Esto imposibilita su vida solitaria pues olvidan rápidamente como se llaman, donde viven, como deben hacer para llegar a sus hogares, etc. De hecho, mientras el proceso empeore la persona es capaz de perder incluso los recuerdos sobre cómo comer, como ir al baño y cómo caminar, algo que los convierte en una persona que requiera de ayuda las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

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Sin embargo, Miriam no tenía el tiempo suficiente para encargarse ella misma de su abuela. Hacerlo implicaría abandonar su trabajo y su vida familiar para dedicarse de lleno a su abuela, algo que no le convendría mucho a ambas pues era Miriam quien aportaba el dinero a la familia y si abandonaba su trabajo no podrían subsistir.

 

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Esto obligó a Miriam a buscar ayuda profesional y una amiga le recomendó que contratara una enfermera de hogar que estuviera con su abuela todo el tiempo y la ayudara en las actividades más básicas como comer, vestirse y bañarse, sin poner en riesgo la vida de la anciana. Miriam no tuvo más remedio que recurrir a esta opción y en pocas semanas había conseguido una enfermera tiempo completo que viviría con su abuela mientras ella no pudiera hacerse cargo.

 

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Los problemas llegaron unos meses más tarde cuando en una visita a la casa de su abuela Miriam se encontró con unos vecinos de la anciana que no dudaron en contarle preocupados que a veces escuchaban ruidos muy extraños salir del hogar de la anciana que no tenían explicación por lo que pedían a Miriam que investigara sin la abuela se encontraba bien.

No te pierdas el video que demuestra el maltratado a esta pobre anciana de 94 años con Alzheimer.

 

Preguntarle a su abuela si algo estaba pasando en la casa era algo inútil pues la anciana no podría responderle con claridad en caso de ser cierto. Por ello, Miriam colocó cámaras de seguridad en el interior de la casa sin avisarle a nadie para evitar que los extraños eventos que ocurrían desaparecieran de la nada. Lo que consiguió en las grabaciones la dejó atónita… La enfermera encargada de su abuela maltrataba cruelmente a la anciana casi como si se tratara de un animal de matadero, lo que explicaba los sonidos extraños que los vecinos escuchaban algunos días.

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